domingo, 23 de agosto de 2009

El poder de la mente.

Un científico de Phoenix, Arizona, quería probar una teoría. Necesitaba un voluntario que llegase hasta las últimas consecuencias.
Lo consiguió en una penitenciaría. Era un condenado a muerte que sería ejecutado en St. Louis, en el estado de Missouri, en donde existe la pena de muerte en la silla eléctrica.
El científico propuso lo siguiente:
El condenado participaría en un experimento científico, en el cual le sería hecho un pequeño corte en el pulso, lo suficiente para sacar su sangre hasta la última gota.

Si al cabo de 24 horas aún tenía sangre lograría sobrevivir, en caso contrario, fallecería por la pérdida de la misma, pero sería una muerte sin sufrimiento ni dolor.

El condenado aceptó, pues era preferible eso a morir en la silla eléctrica, además tenía una oportunidad de sobrevivir.

El condenado fue colocado en una cama alta, de hospital y fue atado para que no pudiera moverse.

Hicieron un pequeño corte en su pulso. Abajo de su pulso fue colocada una pequeña vasija de aluminio. Se le dijo que oiría gotear su sangre en ella.

El corte fue superficial y no alcanzó ninguna arteria o vena, pero fue suficiente para que él sintiera que su pulso fue cortado.

Sin que él supiera, debajo de la cama había un frasco de suero con una pequeña válvula. Al cortar el pulso, fue abierta la válvula del frasco para que él creyese que era su sangre la que caía en la vasija.

En realidad, era el suero en el frasco lo que goteaba. Cada determinado tiempo, el científico, sin que el condenado lo viera, iba cerrando poquito a poco la válvula y el goteo disminuía. Mientras tanto, el condenado creía que era su sangre la que estaba disminuyendo.

Con el pasar del tiempo fue perdiendo color, quedando cada vez más pálido.
Cuando el científico cerró por completo la válvula, el condenado tuvo un paro cardiaco y murió, sin siquiera haber perdido una sola gota de sangre.

El científico logró comprobar que la mente humana, cumple al pie de la letra todo lo que le es enviado, es aceptado por el individuo, sea positivo o negativo y que tal acción envuelve a todo el organismo, sea en parte orgánica o psíquica.

Esta historia es una alerta para que filtremos lo que nos envía nuestra mente, pues ella no distingue lo real de lo fantástico, lo cierto de lo equivocado, simplemente graba y cumple lo que le es enviado.

“Quien piensa en fracasar, ya fracasó antes de intentar”
“Quien piensa en ganar, lleva un paso adelante”

¡Que tus pensamientos sean siempre positivos!

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DESTREZA MENTAL